Recomendaciones clave de la OMS para la planificación de eventos multitudinarios en el contexto de COVID-19 (actualización 29-5-2020)

La OMS ha publicado en fecha 29 de mayo de 2020 una actualización de sus Recomendaciones clave de planificación para eventos multitudinarios en el contexto del COVID-19.

Recapitulando los documentos que hay publicados al respecto, remito  a mis anteriores publicaciones: Recomendaciones de la OMS de planificación para los eventos multitudinarios en el contexto de COVID-19 (versión de 19-3-2020) ;   Herramientas de la OMS para la evaluación y atenuación de riesgos en eventos multitudinarios en el contexto del COVID-19,   y  los materiales que la OMS publicó dirigidos a organizadoras de eventos deportivos multitudinarios en el contexto del COVID19.

La OMS recuerda una vez más  que no tiene autoridad para hacer cumplir ninguna restricción, modificación, aplazamiento o cancelación de un evento o para autorizar que su organización pueda continuar. La OMS aconseja a las autoridades y a los organizadores del evento en las mejores prácticas basadas en la evidencia disponible.

ANTECEDENTES 

Inicia la OMS su publicación indicando que los eventos multitudinarios son eventos caracterizados por la concentración de personas en una ubicación específica para un propósito concreto durante un período de tiempo determinado que tenga el potencial de forzar la planificación y recursos de respuesta del país o comunidad anfitriona.

Recordemos que para la OMS son eventos multitudinarios los eventos deportivos internacionales de alto perfil como los Juegos Olímpicos o las Copas Mundiales, así como los eventos religiosos internacionales como el Hajj cuentan como tales. Sin embargo, las conferencias y eventos de bajo perfil también pueden cumplir con la definición de la OMS de una evento masivo. Un evento será multitudinario o masivo si el número de personas que reúne es tan grande que tiene el potencial de forzar los recursos de planificación y respuesta del sistema de salud en la comunidad donde se lleva a cabo. Se debe tener en cuenta la ubicación y la duración del evento, así como el número de participantes.  La OMS, propone como ejemplo que si el evento se lleva a cabo durante varios días en un pequeño estado insular donde la capacidad del sistema de salud es bastante limitada, incluso un evento con solo unos pocos miles de participantes podría ejercer una gran presión sobre el sistema de salud y luego ser considerado un evento multitudinario.  Sin embargo, si el evento se lleva a cabo en una gran ciudad en un país con un sistema de salud grande y con buenos recursos y dura unas pocas horas, el evento puede no ser considerado como tal.

Los eventos multitudinarios pueden incluir un solo evento o consistir en una combinación de varios eventos en diferentes lugares, como los Juegos Olímpicos. Hay una amplia gama de eventos multitudinarios como los deportes, música, ocio, eventos religiosos, grandes conferencias y exposiciones y otros. En el contexto de COVID-19, los eventos multitudinarios pueden amplificar la transmisión del virus y potencialmente comprometer la capacidad de respuesta del país anfitrión.

Una reunión multitudinaria pueden ser planificada o espontánea, pero en el contexto de la pandemia COVID-19, las autoridades deben garantizar que los eventos espontáneos sean los mínimos ya que en ese caso no hay una planificación adecuada para implementar medidas de prevención y control para reducir el riesgo de transmisión o la posible presión sobre los servicios de salud.

Como explicaba Carlos Moreno en su artículo publicado hoy, es interesante la reflexión que realiza la OMS sobre los eventos multitudinarios sobre los que dice que no son meramente recreativos; tienen implicaciones importantes en el bienestar psicológico de una gran cantidad de personas (por ejemplo, eventos religiosos), que pueden jugar un papel importante en la promoción de comportamientos saludables (por ejemplo, los deportes), y que además, proporcionan empleo a un gran número de personas.

En tanto que los eventos multitudinarios tienen importantes consecuencias políticas, culturales, implicaciones sociales y económicas, las autoridades deben evaluar la importancia y la necesidad de que los eventos se llevan a cabo, siempre que se aborden y se mitiguen los riesgos que pueda haber para la salud.

LA EVALUACIÓN DE RIESGOS 

Cualquier decisión de restringir, modificar, posponer, cancelar o continuar con la celebración de una evento multitudinario debe basarse en un riguroso ejercicio de evaluación de riesgos, adaptado al evento.

La evaluación del riesgo debe ser realizada por autoridades nacionales de salud pública y organizadores de eventos  con aportes de otras autoridades relevantes (emergencias, transporte, seguridad y protección, etc.), según las siguientes consideraciones:

1.Contexto normativo y epidemiológico en el que evento se lleva a cabo.

Debe tenerse en cuenta la normativa del país anfitrión y las medidas sociales para controlar la propagación de COVID-19.

La OMS describe actualmente cuatro escenarios de transmisión de intensidad creciente en relación con el COVID-19:

  • Sin casos reportados
  • Casos esporádicos
  • Grupos de casos
  • Comunidad de transmisión

Un país o área puede moverse de un escenario de transmisión a otro, en cualquier dirección. Dependiendo del escenario en el que se encuentre el país es posible que considere pertinente realizar eventos.

2.Evaluación de los factores de riesgo asociados con el evento.

Supone la evaluación de la probabilidad de que el evento pueda contribuir a la propagación de COVID-19 y que la capacidad de los servicios de salud pueda verse afectada.

Este paso del ejercicio de evaluación de riesgos examina las características clave del evento multitudinario, para cuantificar el riesgo asociado de transmisión de COVID-19. También examina el contexto en el cual el evento tiene lugar, especialmente desde la perspectiva del sistema de salud.

Hay determinadas áreas a considerar en la evaluación incluyen, pero no se limitan a:

  • Las características de los lugares designados para el evento (ubicación, tamaño / tipo, interior / exterior, aforo, etc.)
  • El número y las características del perfil de asistentes (edad, estado de salud, procedencia, viajes internacionales / locales, etc.)
  • Las interacciones entre los asistentes que ocurran durante el evento.
  • La duración.
  • La capacidad del sistema de salud del país anfitrión para detectar y gestionar casos de COVID-19 en términos de políticas, recursos y capacidades

 3.Capacidad para aplicar medidas de prevención y control.

Supone la capacidad de implantar acciones que pueden reducir el riesgos asociados con el evento. Las medidas de prevención y control son acciones de salud pública que pretenden reducir el riesgo de transmisión de COVID-19 inherente al evento, así como la probabilidad de que los servicios de salud pueden verse afectados por el evento.

Se debe considerar:

  • Modificar las características del evento (por ejemplo, sede, asistentes, instalaciones, equipos), o
  • Centrarse en la capacidad de salud y otros aspectos relevantes en cuanto a fortalecer la preparación de autoridades y organizadores así como la respuesta a un problema de salud pública que pueda ocurrir antes, durante o después del evento de evento multitudinario.

La prevención y las medidas de prevención se pueden aplicar durante todo el cronograma del evento: en la fase de planificación, la operativa fase y la fase posterior al evento.

Fase de planificación

La fase de planificación es el período que precede al evento, cuando los planes se desarrollan, prueban y revisan.

La prevención y medidas de control aplicables durante esta fase incluyen:

Enlace con todas las partes interesadas:

  • Establecer enlaces directos y canales de comunicación entre organizadores de eventos, autoridades sanitarias y otras autoridades relevantes
  • Establecer colaboración y coordinación mecanismos entre todas las partes interesadas

Desarrollo de un plan de preparación y respuesta.

  • Coordinado con los planes de preparación y respuesta ante emergencias.
  • Hacer previsiones para detectar y monitorear casos relacionados con COVID-19, reduciendo la propagación del virus,  tratamiento de personas enfermas, difusión de mensajes de salud pública específicos para COVID-19 de manera que sean culturalmente apropiadas y en los diferentes idiomas utilizados por los participantes.
  • Establecer una estrategia clara de mando y control.
  • Desarrollar una estrategia de comunicación de riesgos y un plan de participación comunitaria para el evento dirigido a mantener al público informado sobre la salud situación, desarrollo y cualquier consejo y acciones recomendadas que deban adoptar.

-Evaluación de capacidades y recursos.

  • Recursos humanos, adquisiciones de equipos de protección personal y otros equipos médicos, disponibilidad de salas de aislamiento, horarios de limpieza, etc., todo ello en estrecha coordinación con autoridades sanitarias nacionales y locales, y otras autoridades relevantes

Fase operacional

La fase operativa es el período durante el cual el evento se lleva a cabo.

Las medidas de prevención y control en esta fase son:

-Modificaciones del evento (relacionadas con el lugar)

  • Organizar el evento de manera virtual, aunque sea parcialmente.
  • Organizar el evento al aire libre en lugar de en el interior.
  • Ajustar el aforo.
  • Asegurar la disponibilidad de instalaciones para el lavado de manos con dispensadores de jabón y agua…
  • Asegurar una limpieza regular y minuciosa y desinfección del lugar.
  • Regular el flujo y la densidad de las personas que acceden, asisten y salen del evento (por ejemplo, aumentando la frecuencia de transporte, llegadas escalonadas, registro de asistentes, numeración de entradas, designación asientos…)

Modificaciones del evento (relacionadas con los participantes)

  • Aconsejar a las personas que observen el distanciamiento físico, buenas prácticas al toser, lavado de manos..
  • Asesorar a personas con mayor riesgo de transmitir COVID-19 que no deben asistir al evento (por ejemplo, aquellos con síntomas de COVID-19, contactos con personas con COVID-19,  casos durante su periodo de cuarentena, o los que vienen de países / áreas con comunidad transmisión de COVID-19)
  • Asesorar a personas con mayor riesgo de desarrollar enfermedad grave por COVID-19 (edad ≥65 años o con determinadas condiciones médicas preexistentes), y individuos en contacto con pacientes de mayor riesgo (por ejemplo, residentes en el mismo hogar, etc.), que no deben asistir al evento, o adopción de medidas especiales para ellos

Modificaciones del evento

  • En cuanto a su duración, limitarla al mínimo para minimizar el contacto entre los participantes

-Comunicación de riesgos.

  • Garantizar la coordinación y la coherencia en la elaboración y difusión de los mensajes a participantes del evento y público.
  • Difundir mensajes clave de acuerdo con políticas de salud, que incluyan:
    • Recordatorios visuales sobre medidas de prevención básica: especialmente distanciamiento físico, buenas prácticas al toser e higiene de manos.
    • Recordatorios visuales sobre la acción y los pasos a seguir en el caso de que alguna persona  desarrolle síntomas de COVID-19
    • Recordatorios visuales sobre la recomendación del uso de mascarillas y otros artículos personales de protección.

Vigilancia de los participantes, dirigida a detectar y aislar a los individuos que desarrollan síntomas durante el evento

  • La detección y gestión de casos COVID-19 debe llevarse a cabo de acuerdo con las políticas y regulaciones nacionales, dentro del marco de los sistemas nacionales de salud
  • Las instalaciones de aislamiento deben estar disponibles en el evento para los participantes que desarrollen síntomas, para evaluación inicial y triaje por parte de un médico designado personal, y para su traslado a un centro de salud, si necesario.
  • Se deben hacer acuerdos con los gobiernos nacionales y locales y las autoridades de salud en cuanto al diagnóstico y tratamiento de los casos COVID-19 identificados durante el evento

Fase posterior al evento

La fase posterior al evento es la posterior a su conclusión.

Las medidas de prevención y control aplicables a esta fase incluyen:

-Enlace entre los organizadores del evento y las autoridades sanitarias:

  • En caso de que los participantes o el personal desarrolle síntomas durante el evento, los organizadores del evento deben ponerse en contacto con las autoridades sanitarias nacionales y locales, así como las de los ciudad o país de origen del participante, y facilitar el intercambio de información.
  • En caso de individuos que desarrollen síntomas al regresar, se debe recomendar que en su ciudad o país de origen contacten a las autoridades de salud pública sobre su potencial exposición al COVID-19.
  • También se deben detectar casos que puedan surgir en la población local como consecuencia del evento.

 4.Determinación del riesgo global del evento multitudinario

El riesgo general asociado con un evento multitudinario será el resultado de un proceso que incorpora:

  • el riesgo de transmisión COVID-19 asociada con el evento y su repercusión esperada en el sistema de salud
  • la capacidad de las autoridades sanitarias y los organizadores de eventos para prevenir y controlar tales riesgos.

 

Como expliqué en los anteriores escritos que cito al inicio de este, la OMS ha desarrollado herramientas que asignan una puntuación numérica a cada factor de riesgo y medida de control, lo que permite el cálculo de una puntuación de riesgo general resultante, que corresponde a una categoría de riesgo definida y a un recomendación para el evento. Una revisión del riesgo.

OMS2

En general, en cuanto a los eventos asociados con un riesgo bajo o muy bajo de transmisión de COVID-19 y baja incidencia en el sistema de salud puede considerarse suficientemente seguro realizar el evento.

En cuanto a los eventos con un nivel de riesgo moderado, alto o muy alto podría no ser suficientemente seguro realizarlos y requerirían una aplicación más exhaustiva de las medidas de prevención y control.  Y si el riesgo de propagación de COVID-19 sigue siendo significativo después de aplicación de todas las medidas de control, debe considerarse aplazar o cancelar el evento.

LEGADO Y LECCIONES APRENDIDAS

El documento de la OMS finaliza una vez más recordando la importancia del legado y de las lecciones aprendidas para mejorar las prácticas realizadas y mejorar la forma de trabajar en futuros eventos.

 

Más publicaciones sobre la planificación de la seguridad de los eventos en el contexto del COVID-19 en este enlace

 

Photo by Markus Spiske on Unsplash

 

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