Autismo. La interacción del personal de seguridad con personas #tea #cea

Hoy, 3 de diciembre, es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, lo que nos da nuevamente una excusa – aunque ya saben que no las necesito – para recordar la urgencia de trabajar para organizar unos eventos que sean accesibles, en los que se cuente y se incluya de verdad a personas trabajadoras y asistentes con discapacidades o necesidades especiales. El ámbito de la seguridad no es ajena a esa urgencia de trabajar por la accesibilidad y la inclusión.

Y entre las discapacidades no visibles, si me refiero nuevamente al autismo, no hay muchos materiales con los que trabajar – ni en cuanto a la víctima ni especialmente en cuanto a la persona infractora TEA- y la oferta formativa es inexistente. Y cuando se comparten artículos o manuales sobre el tema, el interés que suscita es más bien escaso sino nulo (a pesar de la insistencia). Así que ante un tuit, un estado en facebook o publicación en Linkedin que son más bien efímeras y quedan en pocos minutos bajo otros cientos o miles de contenidos, hoy – con la esperanza de ser leída cuando alguien busque sobre el tema – lo dejaré escrito en forma de post, que tiene más vocación de perdurabilidad.

En la página del Ministerio de Interior podemos encontrar la Guía de Intervención Policial con Personas con Discapacidad Intelectual y en la de la Dirección General de la Policía “La Discapacidad Intelectual bajo el prisma policial. Manual para detectar, entender y comunicar con personas con discapacidad intelectual en el ámbito de la Policía Judicial” También existe un Manual de procedimiento para la atención de la Policia Local a las personas con discapacidad intelectual editado por Plena inclusión y Unijepol, con la colaboración de la Plataforma por la Gestión Policial de la Diversidad.

En el ámbito de la seguridad privada, no he encontrado nada.

En los manuales citados hay orientaciones que pueden ser de gran utilidad y por ello pueden ser un punto de partida aunque no son manuales perfectos, ya que por ejemplo, en muchos casos carecen de perspectiva de género – las posibles afectaciones de capacidades de un hombre autista pueden ser muy diferentes a las que se citan en los manuales cuando se trata de una mujer autista- e incluso se repiten generalizaciones, mitos y prejuicios que habría que revisar y, además, algunas indicaciones en “lectura fácil” son jurídicamente erróneas (a disponer para señalar a qué puntos concretos me refiero). Sería interesante conocer – no tengo los datos, los agradecería si alguien los tiene- si se han realizado formaciones al respecto para quienes deben poner en práctica lo que indican los manuales.

Me parece muy interesante lo que contempla este artículo – que me pasó Carmen Molina, presidenta de CEPAMA, Comité para la Promoción y Apoyo de la Mujer Autista- sobre la insuficiente formación a la policía – lo podríamos extender al personal de seguridad en general- en cuanto al autismo: Why autism training for police isn’t enough Pueden realizarse capacitaciones más o menos largas sobre el tema pero debe evaluarse si cuando se ha llevado a la práctica lo aprendido se ha realizado un actuación exitosa o no. Destaco un párrafo al respecto, ¿se está conociendo solo la parte más catastrófica del autismo o también se mencionan las fortalezas y virtudes de los autistas? porque entonces las formaciones al personal de seguridad lo que están haciendo es estigmatizar aún más y alimentar los prejuicios: “But even longer trainings can fall short if they exclude autistic people or focus exclusively on nonverbal or intellectually disabled people with the condition. This ‘catastrophic’ view of autism confuses officers, experts and advocates say, and potentially does more harm than good. “Are they learning anything about the strengths of autism? Or is it simply deficits?” says Morénike Giwa Onaiwu, an autistic self-advocate and humanities scholar at the Center for the Study of Women, Gender and Sexuality at Rice University in Houston, Texas. “Because if so, then the training could take someone who is mostly a blank slate and feed stigmatizing information into that person.”

Por ello, son esenciales estas formaciones pero deben cuidarse mucho los contenidos, quien los imparte y cómo se evalúan las actuaciones posteriores.

En cuanto a las víctimas, el pasado fin de semana tuve la ocasión de impartir dos charlas sobre violencia de género a grupos pequeños de mujeres autistas – a puerta cerrada- y de participar en un exitoso encuentro virtual de Cepama sobre “Las violencias en el autismo” para hablar sobre “La mujer autista como víctima: la accesibilidad a las instancias policiales y judiciales” De todo lo que hago, que no es poco, no tengo ninguna duda que han sido tres de las actividades más importantes que he llevado a cabo en los últimos años: me han impactado muchísimo los testimonios que he escuchado de las asistentes y he constatado la necesidad y la urgencia de seguir trabajando duro en este ámbito y es mi responsabilidad echar una mano en todo lo que pueda.

Con algunas medidas muy fáciles de implantar podemos mejorar notablemente la atención que se ofrece a una víctima o testigo con trastorno del espectro autista. Ello no se resuelve leyendo un post en un blog: requiere sensibilidad, sensibilización, formación e indicadores que sirvan para evaluar lo aprendido, requiere comprender cuales pueden ser las dificultades, necesidades y fortalezas de la persona a la que debemos atender. También requiere comprender que no estamos ante medidas que dependan de la buena voluntad o las buenas prácticas, sino que estamos hablando de respetar los derechos fundamentales de las personas con las que tratamos ya sea víctima o persona infractora.

Por si puede ser de utilidad o interés, comparto aquí la presentación que realicé el pasado día 28 de noviembre para el citado encuentro virtual de CEPAMA, aunque como todas las presentaciones es solo un apoyo para la exposición de la charla, que no reproduce todo lo que se comentó en aquella sesión.

En cuanto a las recomendaciones concretas, como suele pasar en todos los ámbitos cuando se adoptan medidas que favorecen la accesibilidad de implantarse, no solo mejorarían el trato a las personas TEA/CEA sino a cualquier otro colectivo que pueda necesitar una atención especializada. Y no solo mejorará la experiencia de la persona autista sino la propia investigación: reflexionemos sobre cómo puede cambiar el curso de un procedimiento penal si alguien que ha sido testigo o víctima de un delito puede no saber cómo explicar con palabras lo sucedido pero sí saber cómo dibujar lo que ha visto. O, por el contrario, como una víctima o testigo que podría narrar con total precisión lo ocurrido – advirtiendo detalles que a muchos otros les podrían pasar desapercibidos- no verbaliza o responde con monosílabos por topar con un/a agente, juez, abogado/a que no le da tiempo a contestar a sus preguntas o que le interrumpe constantemente y no porque no quiera colaborar sino porque su mente se bloquea ante un entorno tan hostil.

Para acabar, es importante destacar que la diversidad dentro del autismo es extraordinaria y que es importante tener una formación general sobre el TEA pero también, en la medida de lo posible y si las circunstancias y la urgencia de la diligencia/intervención a realizar lo permiten, interesarse por conocer las necesidades concretas de la persona con la que hay que interactuar para adecuar convenientemente las medidas a implantar para facilitar la actuación.

Comentarios, dudas, sugerencias o propuestas, o si conoces prácticas, manuales, documentos o formaciones al respecto, no dudes en contactarme annaalmecijasp@gmail.com

Photo by Timon Studler on Unsplash

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